1. Aprovecha la ventilación natural Lo primero es lo primero: ¡abre las ventanas! La ventilación cruzada puede hacer maravillas. Abre las ventanas en lados opuestos de tu casa para permitir que el aire circule y cree una brisa natural. Si vives en una zona con noches frescas, abre las ventanas por la noche y ciérralas por la mañana para atrapar el aire fresco.

2. Usa cortinas y persianas Las cortinas gruesas y las persianas son tus mejores amigas durante el verano. Manténlas cerradas durante las horas más calurosas del día para bloquear el sol. Las cortinas térmicas son especialmente efectivas para mantener el calor fuera y el frescor dentro.

4. Plantas y vegetación Colocar plantas tanto dentro como fuera de la casa puede ayudar a reducir la temperatura. Las plantas absorben el calor y proporcionan sombra. Considera plantar árboles de sombra alrededor de tu hogar o colgar plantas en tus ventanas.

5. Electrodomésticos y bombillas Apaga los electrodomésticos y luces que no estés utilizando. Los electrodomésticos generan calor, y no queremos que nuestra nevera compita con el aire acondicionado. Opta por bombillas LED, ya que generan menos calor que las incandescentes tradicionales.

6. Usa ventiladores de techo Los ventiladores de techo son una excelente manera de mantener la circulación del aire en tu hogar. Configúralos para que giren en sentido antihorario, lo que crea una brisa fresca hacia abajo.

7. Aislamiento adecuado Asegúrate de que tu casa esté bien aislada. Un buen aislamiento no solo ayuda a mantener el calor fuera en verano, sino también a conservar el calor en invierno. Revisa puertas y ventanas para asegurar que no haya fugas de aire.

Para más información y servicios, no dudéis en contactarnos. Estamos a un clic de distancia para ofreceros soluciones rápidas y efectivas.

5/5 - (1 voto)